Junto con Santa Faustina Kowalska, el Papa Juan Pablo II es el más grande impulsor del Movimiento de la Divina Misericordia, de su espiritualidad y apostolado.
De jóven conoció muy de cerca el mensaje de Jesucristo a Santa Faustina, y caló muy hondo en su epíritu, así lo ha manifestado:
"Desde mi juventud y siempre he apreciado mucho y sentido muy cercano el mensaje de la Divina Misericodia. Es como si la Providencia lo hubira inscrito en mi historia personal. Esta ha sido la experiencia que he llevado conmigo hasta la Sede de Pedro, en cierto sentido, forma la imagen de mi pontificado" (Discurso en el Santuario de Lagiewniki (Cracovia), 7 de Junio de 1997).
Lo primero que hizo al ser elegido Papa, fue dar una base doctrinal, bíblico-teológica, al movimiento, publicando la Carta Encíclica "Rico en Misericordia". En esta encíclica hace urgente llamada a la Iglesia para que proclame, practiqu e implore con firmeza y valentía la Misericordia de Dios a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
En este momento es la base doctrinal, junto con los Evangelio y el Diario de Santa Faustina, del Movimiento de la divin Misericordia.
El 30 de abril delaño 2000 canonizó a Santa Faustina Kowalska, siendo la primera Santa cononizada en el Tercer Milenio, en su homilía dijo a toda la Iglesia:
"Con Santa Faustina el gran Mensaje de la Misericordia Divina atraviesa los sufrimientos del siglo XX para alcanzar a los cristianos del nuevo milenio... No es un mensaje nuevo, pero es de esencial necesidad e iluminción para actualizar en la Iglesia el Evangelio. Lo ofrezco como un rayo de luz y una fuente de vida para todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo". (Homilía en la canonización de Santa Faustina, 30-04-200)
Ese mismo día instituyó la Fiesta Litúrgica de la Divina Misericordia desde el Santuario de Cracovia (Polonia). Por todo ello podemos considerar a Juan Pablo II como el más grande Apóstol de la Divina Misericordia, con sus palabras y sus acciones.